Noviembre 26, 2020
Curiosidades

Peligros que ocultan piscinas y playas

piscinas y playas

Piscinas y playas suelen ser muy refrescantes. Pero no todo lo que brilla es oro.

Las actividades acuáticas son un clásico de estos meses y una vía de escape contra el calor muy necesaria. Sin embargo, no todas las aguas son iguales y el riesgo a padecer una enfermedad de transmisión acuática puede aumentar según dónde sea el esperado baño.

“Las personas tienen una falsa sensación de seguridad cuando van a piscinas. Se creen que el cloro lo mata todo y no es así”, afirma Trisha Robinson, supervisora epidemióloga del Departamento de Salud de Minnesota. En ese estado hubo 51 informes sobre brotes de enfermedad en aguas recreativas durante la última década, de los cuales solo nueve ocurrieron en lagos o ríos.

El cloro no protege al 100%

Las piscinas suelen contar con personal capacitado que controla los niveles de químicos diariamente y registra los productos añadidos. El problema surge cuando a la mezcla se le añaden personas. ‘Es una bañera comunal, estás compartiendo agua y gérmenes con todos los que están ahí’, comenta Robinson. A pesar de que el cloro y otros químicos ayudan a neutralizar gran cantidad de bacterias y otros organismos, muchos brotes de los analizados en el estudio se produjeron por el Cryptosporidium, un pequeño parásito que puede sobrevivir en aguas cloradas más de siete días.

Según el estudio, la principal fuente del problema es la materia fecal humana. Mientras que el accidente de un bebé puede ser un escenario de pesadilla, incluso los adultos más exigentes podrían ser la fuente si no se duchan antes de entrar a la piscina. El no tomar las precauciones adecuadas podría provocar enfermedades y dolencias estomacales a mucha gente. La mayoría de enfermedades de transmisión acuática provocan molestias intestinales, diarrea, fiebre y vómitos.

El requerimiento de la ducha también es necesario antes de nadar en un lago, pero el mayor tamaño de la mayoría de los lagos hace que las bacterias y parásitos microscópicos estén más dispersos, disminuyendo la probabilidad de infección incluso si se tragara agua por accidente.

“Nadar es una actividad genial pero, no importa dónde estés nadando, hay que intentar no tragar agua” concluye Trisha Robinson.

Fuente: www.muyinteresante.es

playa

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