Octubre 29, 2020
Entretenimiento

Cambio radical de algunos famosos

De patito feo a cisne. Así ha sido el cambio radical de estas estrellas.





Taylor Swift (Pensilvania, EE UU, 1989)

Cuando la estadounidense adelantó “Look what you made me do”, su primer tema de “Reputation” (2017), una voz anunciaba “la muerte de la vieja Taylor”. Pero la estadounidense ha ido reconstruyendo su yo con cada disco. Las botas y baladas country de su álbum homónimo, “Taylor Swift” (2006), casi no sobreviven a su segundo disco “Fearless” (2009), el más vendido ese año en Estados Unidos.

La niña buena del pop apareció en 2010, con flequillo, pelo liso y el álbum “Speak Now” bajo el brazo. Un conjunto de canciones con mensajes a cada uno de sus ex, y cuyo testigo recogería el mucho más aburrido “Red” (2012). Su condición de diva ya era evidente en su cuarto trabajo “1989” (2014) y hasta Anna Wintour se atrevió a transformarla en una musa “Heroine chic” para su número de mayo en 2016.


Cristiano Ronaldo (Funcha, Portugal, 1985)

Antes de que pudieras identificar al ex jugador del Real Madrid (CR7) con unas simples iniciales; incluso mucho antes de ser la cara de los cromos de futbol y los posters de ‘Superpop’ a mediados de los 2000, Cristiano Ronaldo era un niño normal.

Un chaval de barrio portugués con acné y dientes torcidos. Su carrera empezó en el Sporting de Lisboa en 2002 y con el traspaso al Manchester United en 2003 llegó su primera ortodoncia. En toda su evolución, este obseso de la perfección nunca ha tenido un pelo normal: lo hemos visto con mechas descoloridas, con “mullet”, cresta y mucho exceso de gomina. Su cuerpo es el resultado de muchas horas machacándolo, un entrenamiento que produce mareos en el resto de los mortales: abdominales, dominadas, cinta, bici bajo el agua…


Liam Hemsworth (Melbourne, Australia, 1990)

Antes de convertirse en el gemelo de Thor o, lo que es lo mismo, de su hermano mayor Chris Hemsworth, el australiano tuvo una pubertad al uso. Conocido por su papel junto a la irreverente cantante Miley Cyrus en “La última canción” (2010), una adaptación de los libros melosos de Nicholas Sparks, se hizo un nombre en el cine con la saga de “Los juegos del hambre” (2012).

Sobre su preparación física, el actor comentó su rutina a “Men’s Health” en 2018: “No soy de levantar pesas. Me gusta más coger la bicicleta y salir de paseo. O jugar al futbol, baloncesto, hacer flexiones, caminatas, cualquier cosa menos ejercicios estacionarios”.


Renée Zellweger (Texas, EE UU, 1969)

En los últimos cinco años cada aparición pública de Renée Zellweger va precedida del adjetivo irreconocible. La actriz se tomó tan enserio su personaje de Bridget Jones, que sus seguidores no pueden asumir que se salga del papel. A muchos incluso les debe sorprender que no sea británica.

Su físico ha ido cambiando a medida que confirmaban una nueva parte de la película. Para interpretar por primera vez a esta británica patosa con cierta crisis de edad y cero sentido de la humillación, la actriz tuvo que engordar 11 kilos. Para la segunda parte de “El diario de Bridget Jones” fueron trece. El menú hipercalórico, tal y como recogía “Vogue” en 2014, implicaba ingerir una hamburguesa para desayunar, pizza para comer, espaguetis boloñesa a la hora de la cena y veinte donuts diarios.

2014 la actriz fue noticia al presentarse en la alfombra roja de los premios de la revista ‘Elle’ con una cara que aún hoy los expertos de cirugía podrían estar analizando. En su momento, todos los que fueron consultados por revistas de moda y corazón, coincidían en que se había hecho algo en los párpados.


Chris Pratt (Minnesota, EE UU, 1979)

Andy Dwyer, el personaje rechoncho al que daba vida en “Parks of Recreations”, ya era historia. Aunque la culpa de que ese cómico oficinista y músico frustrado llegara a pesar 136 kilos fue del actor. “Les dije a los creadores que quería engordar para el papel. A ellos les encantó y se lo conté al resto de mis compañeros. Terminó convirtiéndose en una especie de juego: engordar lo máximo en el menor tiempo posible”, relataba a la revista ‘Men’s Health’.

Su gran tamaño hizo que lo rechazaran en el casting de “Moneyball: rompiendo las reglas” (2012) para interpretar a un jugador de béisbol. El rechazo le impactó tanto que sustituyó las hamburguesas por los abdominales. Contrató al entrenador de las estrellas Duffy Gaber, con quien siguió un entrenamiento de tres horas diarias, seis días a la semana, y a un nutricionista que le impuso una dieta de 4.000 calorías diarias. Con la pérdida de kilos llegaron los éxitos en la gran pantalla, como el superhéroe Peter Quill en “Guardianes de la Galaxia” (2014) o como el investigador Owen Grady en “Jurassic World: El reino caído” (2018), a las órdenes de Bayona.




¿Que te parece el cambio de estas estrellas?

Fuente: www.msn.com

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